Otro lenguaje

Hoy la barrera que limita el sentido de estos dos conceptos (lenguaje y lenguajes) parece difuminarse con facilidad en nuestra vida diaria.


Ciertamente, el lenguaje como entidad es uno solo. Dicho en palabras simples, se trata de un código dado de símbolos con el fin de  eventualmente transmitir un [pseudo, no, anti, etc.] mensaje (con todo lo que la teoría del mensaje puede aportar a esta escueta definición).  En ese marco, el más familiar de los lenguajes es el lenguaje humano, el que, sea cual sea la forma que éste adopte siempre será uno, propio e incluso determinante de nuestra condición de seres humanos.  Al mismo tiempo, el lenguaje humano como tal se divide en distintas lenguas y cada lengua tiene sus propios subsistemas. Una cadena que continúa  hasta los confines más recónditos que la neurobiología es capaz de explicar actualmente.

Pero, la invitación en este oportunidad es a pensar esos "otros" lenguajes que acompañan nuestra vida diaria. Puntualmente, aquí queremos referirnos al lenguaje que hemos creado para comunicarnos con las máquinas : el lenguaje computacional. Un artificio de símbolos, encerrados dentro de una sintaxis y una morfología propia, que toman vida paralelamente a nuestro lenguaje humano cada vez que encendemos un computador.  Hablamos de esa  inmensa cadena de ceros y unos que corren a lo largo de  los circuitos  de  nuestras máquinas de trabajo, que nos permiten lograr cosas tan simples y cotidianas como conectarnos a nuestra cuenta de Facebook o enviar un correo electrónico.

En esos universos paralelos de lenguajes que conviven diariamente (el humano y el computacional) nos encontramos frente a un fenómeno digno de atención. En efecto, se trata de una instancia donde nosotros, seres humanos pensantes, hablantes, interlocutamos con nuestras computadoras mediante verdaderas proposiciones-comandos, interpretadas y ejecutadas con la comodidad de un clic.

En este sentido, y como dijo alguna vez un visionario de la filosofía del lenguaje, las palabras son para hacer cosas (How to do things with words, J. L. Austin 1962). Es aquí, en esta tesis que ha trascendido en el tiempo, donde  el lenguaje computacional se vuelve intrínsecamente performativo; es decir, sirve  eficazmente al último propósito de realizar acciones y no tiene un fin en sí mismo.
Vale decir, su existencia responde meramente al hecho de cumplir la función de "comandar la acción" y no conlleva connotaciones ulteriores, como en el caso del lenguaje humano. Sin embargo, tal aseveración no es compartida de modo generalizado; bastaría para esto simplemente con escuchar la opinión de los cientos de trabajadores y voluntarios tras el proyecto  Wordpress, para quienes la máxima de "code is poetry" es un principio de trabajo irrenunciable. Y es justamente aquí  donde la barrera entre las propiedades características de un "texto" producido en el marco del lenguaje humano y otro nacido del sub-lenguaje computacional presentan  límites difusos en ciertas áreas; al punto que ya se habla de una semántica e incluso una pragmática del lenguaje computacional (especialmente en el ámbito de la Web).

Podríamos estar en condiciones -aventurando una hipótesis- de estar frente a Lenguajes paralelos, que, con la ayuda de intérpretes tan cotidianos y eficaces como un simple teclado (dispositivos de entrada), nos permiten vivir en un constante estado de vivir "haciendo cosas con las palabras", en  el marco de un tránsito en ocasiones difuso entre las propiedades del lenguaje humano (que comanda cosas) y el lenguaje máquina (que ejecuta las acciones).



Cristóbal Hughes


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Dibujo ASCII: "Amiga 1200" por Row (www.chris.com)


2 comentarios:

  1. Los lenguajes de programación de alto nivel (C, Java, Pascal) permiten cierto nivel de abstracción. Sin embargo, al traducir (o compilar) el código y convertirlo en lenguaje de máquina no siempre se interpreta como uno espera.

    Desde lo humano sucede lo mismo: pídele a un niño y a un estudiante de medicina que dibujen un corazón.

    Recientemente estoy leyendo "Business Model Generation", en cual se plantea la importancia de hacer dibujos, aún cuando sencillos, para transmitir ideas claramente.

    ¿Será que la imagen sea el "código de máquina" de los seres humanos? Cuando leo Neruda se me forman imágenes en la mente. Cuando hablo por telefono con quien amo se me forma una imagen en la mente. Si es así, tal vez hay que reformular la forma en que escribimos.

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  2. Andrés, desde la lingüística se hizo hace mucho tiempo una diferenciación esencial: significado y significante (esto es, lo mismo que tú dices, mapa mental y representación gráfica/sonora).

    Yo creo que la segunda forma es totalmente prescindible, modificable, incluso en vías de evolución. El único punto es que el lenguaje escrito u oral vive de convenciones, que permiten que todos entendamos lo que hablemos.

    Hablar mediante imágenes sería realmente un mundo sin restricciones. Pregúntale a un poeta qué sería un lenguaje perfecto, seguramente respondería que las imágenes, con todo lo que eso conlleva (forma, colores, tamaños, profundidades). Tal vez, la diferencia entre un pintor y un poeta sea una más de técnicas de expresión, que del ejercicio mismo de expresar una cosa artística.

    Tal vez lo que ya se ha hecho a través de la pintura en la historia es parte del gran recorrido que ya sea hecho en ese sentido, especialmente después de la etapa positivista, que hablaba el lenguaje mismo de la representación inocua.

    Un mundo de imágenes sería un mundo sin límites. Creo que esa reformulación en algún momento tendrá que llegar, aunque la ciencia creo que es la que tardaría más en adaptarse a ella, por la rigurosidad que exige su lenguaje técnico.

    Saludos y gracias por aportar a la discusión.

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